
DIARIO DE UN ESCRITOR. Dane Vera.




La subida de seguidores empieza a presionarme un poco a la hora de publicar. No es una presión desagradable, pero existe. Al mismo tiempo, es innegable que tener más visibilidad resulta estimulante. La recepción de los relatos está siendo buena, y eso anima.
Ahora llega un momento distinto: el del libro.
Un punto más delicado, más expuesto. Y aun así, mirándolo con perspectiva, estoy satisfecho.
No he encontrado todavía un género favorito. Tampoco lo estoy buscando. Lo que sí se repite, de forma evidente, es la interioridad. Está en todos los textos, independientemente del género o de la etiqueta que tengan después.
Quizá el género venga más adelante.
O quizá no venga nunca, y no pase nada.
DIARIO DE UN ESCRITOR #5

MINUTOS ESCONDIDOS DE UN AUTOR
El salón ofrecía soledad. Eran las 2:40 de la madrugada. Me asomé por la ventana y observé el asfalto bañado por el frío; el ambiente era denso y la niebla se escurría por algunos rincones. El calor de la casa me acariciaba con una calma engañosa: tranquila, pero incapaz de ofrecer descanso.
Desde el televisor llegaban palabras de extraños, susurros sin eco que solo llenaban vacío. Frente a mí, un teclado inmóvil, en modo espera.
Tenía entre las manos un diario marcado por el transcurso del tiempo. En él, textos antiguos: frases subrayadas, líneas que en algún momento fueron importantes y que ahora no todas lo parecían. Las leía despacio, juzgando si alguna merecía ser rescatada, imaginándolas en otro lugar, frente a un público distinto. Me detuve. Una frase hablaba de volver a uno mismo.
Al leerla, la escupí. No quería volver a ningún tiempo pasado; estaba tratando de reinventarme, no de buscar un yo anterior.
El tiempo se deslizaba lento. Pensé en escribir algo bello, algo mío. Algo que quedara suspendido en el ambiente y calmara esa ansia de éxito interno. Las teclas comenzaron a bailar. No necesitaba terminar nada; solo convertir la idea en algo tangible, que un nuevo día, con más energía, pudiera continuar.
Regresé al escritorio y escribí otra frase. No buscaba impresionar ni impresionarme. Acepté que no hacía falta una frase brillante para que el conjunto lo fuera para mí.
El texto se fue encauzando hacia su final, y escribí la última frase.
Minutos escondidos de un autor.
DIARIO DE UN ESCRITOR #4.

El libro sigue esperando su momento. Ha pasado por demasiadas manos y lo que debía publicarse el pasado noviembre terminó desplazándose. Ahora apunta a febrero. No es agradable. Resulta frustrante tener tres libros escritos y ver cómo el primero se retrasa tanto.
También ha sido un aprendizaje. Uno necesario, sobre tiempos, decisiones y control. De cara a los dos libros que vendrán después, muchas cosas no se repetirán.
Todavía no he anunciado el título. Enero será el mes para hacerlo: título, portada y fecha definitiva. Cuando todo esté en su sitio. No antes.
Dane Vera.
DIARIO DE UN ESCRITOR #3.

DIARIO DE UN ESCRITOR #2.
Transcurre una noche fría. Añado un punto final a mi último relato, aunque no es un final exacto: doy un último repaso, hago alguna mejora y lo publico.
Podría ser mejor con una lectura más y algún ajuste extra, pero algo en mi forma de ser evita ese paso y lo suelta sabiendo que puede mejorarlo. Lo cierto es que cualquier texto es mejorable con una lectura más, así que supongo que le pasará a mucha gente.
Queda preparar la portada, anunciarlo en redes y publicarlo en la web.
Cada relato crea en mí un recuerdo y le doy un valor importante. Evidentemente, no es comparable a mis libros, pero los valoro a todos. Me recuerdo nervioso mientras escribía El destino disfrazado; fue de los pocos en los que sabía el final antes de escribirlo. Recuerdo el final de Olía a fresa madura; me emocionó la circularidad de la última frase. Recuerdo con cariño El último servicio; me pareció entrañable, evocando momentos familiares, y ese final que a cada persona le deja un eco distinto.
Y recuerdo las partes dos y tres de Olía a fresa madura: la segunda me pareció una idea increíble y la tercera provocó la decisión de dejarlas inéditas y convertirlo todo en un libro completo en el futuro, teniendo ya la idea y la base escrita.
Y dejo ya de recordar.
Solo han sido unas reflexiones que ahora quedan escritas en este diario.
Dane Vera.

DIARIO DE UN ESCRITOR #1.
Empieza el año y mis convicciones siguen siendo las mismas. También mis dudas.
Es el momento de promocionar mi primer libro de desarrollo personal, mientras escribo una novela de ficción y sigo publicando relatos.
Vuelve la pregunta de siempre: lo difícil que es construir una imagen clara de autor cuando escribo en más de un registro.
Esta diversidad complica las cosas por fuera, pero es lo que he creado y lo que tengo que defender.
Sé que crecer sin una marca clara es más difícil.
También sé que crecer no es el único objetivo.
El mío es construir una obra que, dentro de unos años, me haga sentir orgulloso y saber que escribí lo que necesitaba en cada momento.
Y por ahora, eso me basta.
Dane Vera.

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