
DIARIO DE UN ESCRITOR




Diario de un escritor #21:
Cuando el tiempo transcurre
Últimamente, hay un pensamiento que suele ofrecerme compañía.
No hay día en el que no dedique unos minutos a pensar en el tiempo transcurrido.
No hay día en el que no analice con atención mi presente.
No hay día en el que no me imagine en el futuro.
Cuando la barba crece y el blanco asoma.
Cuando las arrugas aparecen y se quedan.
Cuando la agilidad te da pequeños avisos.
Llegan instantes que te remarcan con firmeza el paso del tiempo. Y ahí es donde ves realmente quién eres, qué has conseguido y te preguntas qué sueños merece la pena seguir persiguiendo.
Mientras algunas certezas advierten que el blanco irá a más, igual que las arrugas, otras te recuerdan que también pueden crecer la conciencia y la calma. Reflexionar sobre el paso del tiempo es una magnífica manera de no quedarse quieto viendo cómo pasa.
Envejecer es inevitable, pero seguir creciendo siempre será una elección.
Dane Vera - Junio 2026

Diario de un escritor #20:
Dejar de agradar
Mi recorrido literario resulta reconfortante. El esfuerzo por mostrarme se va reduciendo contundentemente. Algunos miedos e inseguridades se están transformando en seguridad y en una sensación de dignidad. Algunas dudas sobre quién hay o habrá cerca de mis textos se están convirtiendo en la necesidad de ser yo y de que nada resulte impostado. Ya no muestro palabras para agradar, sino para agradarme.
Cuando empecé este camino hace años, y sobre todo cuando empecé a mostrarlo, dejé por escrito en un lugar principal de mi web que no seguía las reglas del mercado. Con el tiempo, y a veces sin darme cuenta, empecé a seguirlas y a traicionar lo que necesitaba por lo que me convenía. Recordar aquello y renovar ese propósito refuerza mi posición ante mí mismo y le devuelve sentido a mi obra.
Dane Vera - Mayo 2026

Diario de un escritor #19:
Una ocasión especial
Un café descafeinado actuaba como placebo, el televisor de fondo ofrecía noticias lejanas y el teclado se sentía fluido. Las palabras aparecían rápidas, como ocurre algunas noches en las que el texto parece avanzar solo.
Entonces una idea cortó el ritmo. Mis ojos migraron hacia mi biblioteca. Parte inferior derecha, allí seguía mi viejo ejemplar de Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas. Mis manos volvieron a acariciar aquella cubierta tantas veces manoseada. El interior era el de siempre, quizá algo más envejecido.
Me gustaba pensar que envejecía conmigo, que sus páginas amarillentas equivalían a mis arrugas, que los bordes oscuros se asemejaban a mi pérdida de brillo en la mirada.
De repente una certeza quedó suspendida en el ambiente. Era mi libro favorito. Cada pocos años volvía a él. Dudé unos segundos sobre si leerlo de nuevo, pero rechacé la idea. Lo reservaría para una ocasión especial.
Ahora mi mente buscaba algo más actual y me senté frente a la biblioteca mientras observaba qué nueva obra empezaría a leer.
Dane Vera - Mayo 2026

Diario de un escritor #18:
Un texto sobre no escribir
En ocasiones, aparece un sentimiento de culpabilidad a causa del abandono, durante días, de mis labores literarias. Cuando este aparece, pienso en algo que mostrar en redes o algo que añadir al diario, y en ese punto estoy. Me resulta curioso acceder sin saber qué voy a escribir; iba a poner una coma, pero hago una pequeña pausa en busca de inspiración y decido que un punto y coma le da más realidad a la frase.
Mi anterior entrada del diario se titulaba «Un texto que no dice nada» y este va camino de hacerle sombra.
Para quien espere noticias del libro: mañana, día 11 de mayo, pido la que debe ser la última prueba y, en unos días, la recibo. Si está todo en orden, anuncio lanzamiento a diez días vista.
Visto el retraso de todo, estoy repasando el segundo libro antes de enviarlo a corrección y maquetación.
Mientras, la novela «Olía a fresa madura» avanza por el capítulo 7, el cual ya va definiendo el estilo final y el género que tendrá, ya que en los primeros capítulos ha pasado por dos géneros distintos y ahora...
El resto de proyectos espera su tiempo, y yo creo el mío según sople el viento. Correr más significaría, prácticamente, dejar de leer para solo escribir, y es algo que nunca haré, ya que yo, antes que escritor, soy, he sido y seré lector.
Dane Vera - Mayo 2026

Son las 23:59h, al ver la hora, una lanza con la palabra «aprovechar» escrita, penetra en mí. Es algo común, algunos minutos del día se disfrazan de ansia de trascender, al minuto siguiente vuelve la calma y se cae el disfraz. Pero ese ansia despierta algo, siempre.
En esta ocasión surge la idea de crear una historia para el diario. Y estas son las primeras frases.
En breves minutos mi último café asomará, ayer fue un día de poesía, y un nuevo libro llegó a mi hogar, Blanca heterosexual, de la autora Gata Sánchez, me gusta observar la portada, es una edición preciosa.
Me gustan estas apariciones por el diario en las que realmente no digo nada. Pero pasado un tiempo, al releerlas, me causan satisfacción y me devuelven al momento exacto en el que las escribía.
Llego a esta zona final del texto con la sensación de no haber escrito nada de valor para algún lector. Ya hace tiempo entendí que algunos de los textos que escribo parecen escritos para mí mismo.
Son las 00:07, la opción de terminar el texto aparece, la televisión suena de fondo, un eco de tambores de guerra, a la espera de un barco cargado de virus. A mis cuarenta y cinco años, no sé si en el debe o en el haber, hay un punto de que ya casi todo me da igual, lo cual provoca un regusto muy reconfortante.
Cierro aquí e inicio otra rutina, guardar archivo, abrir panel de la web, sección diario, abrir sección, introducir texto, título, formatos, revisar, guardar, publicar.
Dane Vera - Mayo 2026
Diario de un escritor #17:
Un texto que no dice nada. O si...

Diario de un escritor #16:
Sin compromiso
Últimamente un pensamiento hace apariciones fugaces ante mí. No suelo atarme a obligaciones y, aun así, cuando pienso en vender mi obra, aparecen amigos y seguidores.
Ahí es donde me detengo.
No quiero agradecer compras que nacen del compromiso.
Siempre hago una pequeña reflexión interior que me gustaría hacer pública: nadie que me conozca o me siga tiene que comprar mi libro por compromiso.
En ocasiones compro obras de autores que sigo y, aunque me sigan, no espero que compren un libro mío como favor o compensación.
Así que aquí queda escrito: quien compre mi libro, que lo haga porque realmente le interesa.
Hay distintos géneros, miles de grandes escritores y millones de libros que comprar.
Mi obra es una más.
Dane Vera - Abril 2026

Diario de un escritor #15:
Aunque no lo parezca, todo avanza
Aunque no lo parezca, todo avanza. Los días pasan rápido, pero los problemas con el libro no terminan de resolverse.
El anuncio ya estaba preparado y en mis manos tenía varias pruebas del libro físico. Sin embargo, surgió un pequeño problema con los márgenes, así que volvió a maquetación. Ahora sí está listo y una nueva prueba está en camino.
También aparecieron dudas con la portada, pero, tras pensarlo bien, saldrá con la opción elegida.
En definitiva, si todo está correcto al recibir esta nueva copia, se mostrará y se hará el anuncio.
Tanto retraso ha terminado por desordenar mis propios tiempos. Donde antes había distancia, ahora apenas queda espacio y la continuación de este libro llegará apenas unos meses después de su salida.
Estos dos libros pertenecen al terreno del estilo de vida, del desarrollo personal.
Pero, mientras tanto, la ficción invade mi presente, empuja y quiere asomarse.
Dane Vera - Abril 2026

Diario de un escritor #14:
La importancia de sentirse importante
Desde que empecé a escribir, traté cada texto y cada paso como algo importante, como si ya hubiera lectores esperándome.
Al principio no había nadie.
Después apareció alguna decena.
Hoy quizá me lea alguna centena.
Sigue habiendo cambios de ritmo y de enfoque. Es parte del proceso. Pero cada vez creo más en algo: en la necesidad de tomarse en serio cada movimiento en este camino.
Quizá algún día, con suerte y constancia, llegue algún millar.
Y aclaro algo: sentirse importante no está reñido con la humildad. Sería el mismo con cien lectores que con diez mil.
Construir una carrera desde la nada, y además sin exponerse demasiado, no es sencillo. Por eso cada publicación, cada relato y cada libro suman a la hora de acercarse a esos objetivos, sean pequeños o grandes.
Con el paso del tiempo hay una idea que cada vez aparece más clara: lo más importante es sentirse satisfecho con la propia obra.
Porque al final, lo verdaderamente importante es el valor que uno mismo le da a lo que ha construido.
Dane Vera - Marzo 2026

Diario de un escritor #13:
Mi ego quiere vender
Cuando empecé a escribir, nunca estuvo en mí la idea de vender demasiado. Diría incluso que ni siquiera había afán de publicar. Tras tres libros escritos, me dispongo a publicar el primero en unos días o semanas y, de repente, han empezado a aparecer algunas preguntas.
¿Cuánto debería vender?
¿Cuántos libros venderé?
¿Cuándo puede considerarse un éxito?
Mi alcance es limitado; por lo tanto, las cifras no pueden ser demasiado altas. No era la meta ni lo es ahora. Pero, siendo honesto, reconozco que, después de todo el camino hasta llegar aquí, el número de ejemplares empieza a tener cierta importancia.
Algo en mí, quizá el ego, quizá las horas invertidas, quizá lo exigente que puede ser publicar como autor independiente, quiere su recompensa. Y en este caso esa recompensa es reconocimiento y un buen resultado dentro de mi realidad.
Lo cierto es que, a medida que se acerca la fecha de publicación, el ego asoma y pide números. La razón, en cambio, recuerda que, pase lo que pase, publicarlo ya es un éxito.
Dane Vera - Marzo 2026

El lanzamiento está cerca. Muy cerca.
Tengo que fijar una fecha exacta y empezar a promocionar un libro que, hasta ahora, he mantenido bastante escondido.
A estas alturas ya debería llevar tiempo hablando sobre el libro. Sin embargo, lo cierto es que la promoción ha sido fantasma: discreta, casi imperceptible.
Y quiero contar un pequeño secreto: todavía no tengo del todo claro cómo lo voy a hacer.
Nunca he sido muy de colaboraciones, ni es algo que me atraiga especialmente. Pedir favores va bastante en contra de mi forma de ser. Tampoco tengo intención de mostrarme más de lo estrictamente necesario. Y la suma de todo eso deja el techo bastante bajo.
Aun así, mantengo una expectativa moderada. Confío en el texto y sé que puede gustar.
Está claro que una buena estrategia de lanzamiento suele ser decisiva. Pero también ocurre que, a veces, un impulso, un acierto inesperado —o incluso un golpe de suerte— pueden marcar la diferencia.
No creo demasiado en la suerte.
Pero sí en la impulsividad.
Y en el momento justo.
Dane Vera - Marzo 2026
Diario de un escritor #12:
Lanzamiento Fantasma

Por fin. Y, tras los continuos retrasos, puedo escribir que mi libro está terminado al 100 %: corregido, maquetado, convertido a ebook y con la portada definitiva.
Después de completar todo el proceso, puedo confirmar lo que otros compañeros ya me habían dicho: escribir el libro casi es lo más sencillo, visto todo lo que viene después.
En ocasiones, este diario sirve para compartir frustraciones o dudas. Y en otras, como hoy, sirve para celebrar.
Solo falta un pequeño detalle: la fecha de salida.
Muy pronto se sabrá todo.
Ahora empieza la promoción.
Dane Vera - Febrero 2026
Diario de un escritor #11:
Ya no hay vuelta atrás.

A veces siento que estoy haciendo el idiota.
Cultivar un diario tiene algo adolescente. Algo de cuaderno con candado. No es comparable a la grandeza de un libro terminado. No tiene el peso de un relato presentado, ni la solidez de una obra cerrada y defendible. El diario es otra cosa: un murmullo constante. Un run run.
Y ahí aparece la duda.
¿Por qué tener una sección íntima si soy alguien que, incluso exponiéndome, protege su privacidad?
La contradicción es evidente: soy reservado, pero publico pensamientos inseguros. Me incomoda mostrar dudas. Y aun así lo hago.
Tal vez el valor no esté en la brillantez, sino en la constancia de exponerse un poco más de lo que uno querría.
Tal vez este diario no sea una obra. Tal vez sea el lugar donde me estoy permitiendo convertirme en alguien que escribe incluso cuando se siente ridículo.
En el fondo, no está tan mal.
Dane Vera - Febrero 2026
Diario de un escritor #10:
La sospecha de estar haciendo el idiota.

Cuando pasan las horas y sigo desaparecido de las redes sociales, aparece siempre una sensación de incumplimiento, como si estuviese obligado a mostrar algo cada poco tiempo.
He pensado bastante en ello y he llegado a una conclusión: al ver la continua sobreexposición de otros, terminé confundiéndome, creyendo que mis publicaciones eran insuficientes.
Tras analizarlo con más calma, la idea es clara.
A mí lo que me gusta es escribir.
Es cierto que, si alguien quiere tener un éxito relativo, debe moverse, presentarse, publicitarse, tratar de gustar. Pero todo eso consume tiempo y energía que luego ya no están disponibles para escribir.
El dilema, en el fondo, es sencillo: escribir más o exponerse más. En mi situación, la respuesta no ofrece dudas.
Escribir.
Por eso, sacrificar algo de crecimiento a cambio de satisfacción me parece no solo razonable, sino una excelente idea.
Dane Vera - Febrero 2026.
Diario de un escritor #9:
Elegir escribir.

Se dice que no eres nadie hasta que aparecen. Supongo que debería darme la enhorabuena.
Comentarios fuera de lugar, desprecio inmediato, opiniones formadas sin leer una sola línea. Me ha producido más extrañeza que enfado. Incluso curiosidad.
No me importa. O, al menos, no lo suficiente como para detener nada.
Sigo escribiendo para mí. La diferencia es que ahora lo comparto. Y eso tiene consecuencias.
La obra sigue. Lo demás es humo.
Dane Vera - Enero 2026
Diario de un escritor #8:
Mis primeros haters.

Tras los continuos retrasos en la publicación del libro, intento quedarme con la parte positiva. La comunidad sigue creciendo y eso, objetivamente, me coloca en un lugar mejor para cuando llegue el lanzamiento.
No lo compensa todo, pero ayuda.
El bloqueo empieza a disiparse. No ha desaparecido, pero ya no manda. El teclado pide un relato antes de volver al libro, y he decidido escucharlo. Esta madrugada, cuando suene el silencio y tenga el café delante, empezaré ese texto sin pensar si sirve o no para algo más.
Dane Vera - Enero 2026
Diario de un escritor #7:
Cuando el bloqueo deja de mandar.

Diario de un escritor #6:
Bloqueo creativo y síndrome de la página en blanco.
No es la primera vez que aparece, ni será la última. Llevo una semana atascado con mi cuarto libro. Normalmente escribo sin un plan establecido, y eso facilita la aparición del síndrome de la página en blanco.En los últimos días he intentado crear un nuevo relato para despejarme del libro, para terminar al menos algo. Pero ningún comienzo me huele a fresco. Abandono siempre a las pocas frases.
Esta entrada de diario es lo primero que escribo esta semana. Me reafirma en la idea de que fue una buena decisión crearlo. Aun sabiendo que poca gente leerá esto, es, sobre todo, una forma de hablarme a mí mismo.
Nada más cerrar esta entrada, abriré de nuevo el texto y lo volveré a intentar.
Enero 2026

La subida de seguidores empieza a presionarme un poco a la hora de publicar. No es una presión desagradable, pero existe. Al mismo tiempo, es innegable que tener más visibilidad resulta estimulante. La recepción de los relatos está siendo buena, y eso anima.
Ahora llega un momento distinto: el del libro.
Un punto más delicado, más expuesto. Y aun así, mirándolo con perspectiva, estoy satisfecho.
No he encontrado todavía un género favorito. Tampoco lo estoy buscando. Lo que sí se repite, de forma evidente, es la interioridad. Está en todos los textos, independientemente del género o de la etiqueta que tengan después.
Quizá el género venga más adelante.
O quizá no venga nunca, y no pase nada.
Diciembre 2025
Diario de un escritor #5.

El salón ofrecía soledad. Eran las 2:40 de la madrugada. Me asomé por la ventana y observé el asfalto bañado por el frío; el ambiente era denso y la niebla se escurría por algunos rincones. El calor de la casa me acariciaba con una calma engañosa: tranquila, pero incapaz de ofrecer descanso.
Desde el televisor llegaban palabras de extraños, susurros sin eco que solo llenaban vacío. Frente a mí, un teclado inmóvil, en modo espera.
Tenía entre las manos un diario marcado por el transcurso del tiempo. En él, textos antiguos: frases subrayadas, líneas que en algún momento fueron importantes y que ahora no todas lo parecían. Las leía despacio, juzgando si alguna merecía ser rescatada, imaginándolas en otro lugar, frente a un público distinto. Me detuve. Una frase hablaba de volver a uno mismo.
Al leerla, la escupí. No quería volver a ningún tiempo pasado; estaba tratando de reinventarme, no de buscar un yo anterior.
El tiempo se deslizaba lento. Pensé en escribir algo bello, algo mío. Algo que quedara suspendido en el ambiente y calmara esa ansia de éxito interno. Las teclas comenzaron a bailar. No necesitaba terminar nada; solo convertir la idea en algo tangible, que un nuevo día, con más energía, pudiera continuar.
Regresé al escritorio y escribí otra frase. No buscaba impresionar ni impresionarme. Acepté que no hacía falta una frase brillante para que el conjunto lo fuera para mí.
El texto se fue encauzando hacia su final, y escribí la última frase.
Minutos escondidos de un autor.
Diciembre 2025
Diario de un escritor #4: minutos escondidos de un autor.

El libro sigue esperando su momento. Ha pasado por demasiadas manos y lo que debía publicarse el pasado noviembre terminó desplazándose. Ahora apunta a febrero. No es agradable. Resulta frustrante tener tres libros escritos y ver cómo el primero se retrasa tanto.
También ha sido un aprendizaje. Uno necesario, sobre tiempos, decisiones y control. De cara a los dos libros que vendrán después, muchas cosas no se repetirán.
Todavía no he anunciado el título. Enero será el mes para hacerlo: título, portada y fecha definitiva. Cuando todo esté en su sitio. No antes.
Dane Vera. Diciembre 2025
Diario de un escritor #3.

Diario de un escritor #2.
Transcurre una noche fría. Añado un punto final a mi último relato, aunque no es un final exacto: doy un último repaso, hago alguna mejora y lo publico.
Podría ser mejor con una lectura más y algún ajuste extra, pero algo en mi forma de ser evita ese paso y lo suelta sabiendo que puede mejorarlo. Lo cierto es que cualquier texto es mejorable con una lectura más, así que supongo que le pasará a mucha gente.
Queda preparar la portada, anunciarlo en redes y publicarlo en la web.
Cada relato crea en mí un recuerdo y le doy un valor importante. Evidentemente, no es comparable a mis libros, pero los valoro a todos. Me recuerdo nervioso mientras escribía El destino disfrazado; fue de los pocos en los que sabía el final antes de escribirlo. Recuerdo el final de Olía a fresa madura; me emocionó la circularidad de la última frase. Recuerdo con cariño El último servicio; me pareció entrañable, evocando momentos familiares, y ese final que a cada persona le deja un eco distinto.
Y recuerdo las partes dos y tres de Olía a fresa madura: la segunda me pareció una idea increíble y la tercera provocó la decisión de dejarlas inéditas y convertirlo todo en un libro completo en el futuro, teniendo ya la idea y la base escrita.
Y dejo ya de recordar.
Solo han sido unas reflexiones que ahora quedan escritas en este diario.
Dane Vera. Diciembre 2025

Empieza el año y mis convicciones siguen siendo las mismas. También mis dudas.
Es el momento de promocionar mi primer libro de desarrollo personal, mientras escribo una novela de ficción y sigo publicando relatos.
Vuelve la pregunta de siempre: lo difícil que es construir una imagen clara de autor cuando escribo en más de un registro.
Esta diversidad complica las cosas por fuera, pero es lo que he creado y lo que tengo que defender.
Sé que crecer sin una marca clara es más difícil.
También sé que crecer no es el único objetivo.
El mío es construir una obra que, dentro de unos años, me haga sentir orgulloso y saber que escribí lo que necesitaba en cada momento.
Y por ahora, eso me basta.
Diario de un escritor #1:
Año nuevo, mismas dudas

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